Archivo

Archive for the ‘amor’ Category

Para reflexionar un poco


Querida mamá:

Soy tu hijo. ¿recuerdas?. No he desaparecido, pues Dios me infundió un alma eterna en el momento en que fuí concebido. No ví nunca la luz del día pero vivo para siempre.

Sé porqué me mataste. El que debió haber sido mi padre andaba lejos del país. Tu te sentías sola porque el andaba muy ocupado en sus negocios. En su ausencia, surgió otro hombre. De ese romance fuí engendrado yo.

Nunca olvidaré los meses que me acunaste en tu vientre, ¡me sentí tan seguro y amado!. ¡Comprendo que no me desearas; pues que pensaría papá a su regreso! Había que blanquear al desliz matando al delator, y ese era YO. Por entonces no supe de las discusiones con tu amante, pues él quería verme nacido y tú no. ¡Qué peleas, hasta que le arrancaste el dinero que costó mi defunción! A todo le ponen precio, hasta el asesinato de un inocente. “¡Que caros son lo abortos!” comentaste.

No justifico tu crimen, pero te perdono. Perdono a papá por haber sido tan irresponsable. También perdono al que, vestido de blanco, se manchó con mi sangre. ¡Que dolor cuando me punzó con aquella enorme aguja y después me despedazó a sangre fría!. Se que tú nunca olvidarás el ruido de aquella aspiradora que se tragó mi cuerpecito a pedazos. Se que te causó un trauma que llevas en silencio tratando de pensar que no fue nada. Si era algo. Era alguien, era yo, tu hijo.

Conozco mamá, tus largas noches en vela y tus sobresaltos. Se que luchaste mucho en tu interior sobre tu decisión de abortarme. En el fondo me amabas pero pudo mas en ti el miedo. Sé que me amabas, pues aun sueñas conmigo y más de una vez te haz preguntado, con remordimientos, si soy niña o niño, piensas como sería hoy día y que alegrías te hubiera traído…

¡Soy niño! Me parezco mas a ti que al seductor con que andabas. ¡como me vas a olvidar, si yo a cada momento pido a Papá Dios que borre esas pesadillas que turban tu descanso y te dan muerte en vida! Por eso, ¡que alegría cuando buscaste al sacerdote que te inspiro confianza, y te reconciliaste con el señor de la vida!

Querida mamá, quiero verte feliz. Recuerda los consejos que te dio el sacerdote al despedirte: “¡hija, Dios padre ya ha hecho su obra de amor en ti y a su tiempo iras sanando.

Mientras te estoy escribiendo, tengo a mi lado a mi amigo Antonio. Lo mató su mamá porque ella decía ser demasiado joven para ocuparse con ser madre. Tampoco el recibió nombre alguno de sus padres pero si de Dios quien nos ama infinitamente. Tengo muchísimos amigos que corrieron la misma suerte. A Carlitos lo abortaron porque su madre fue violada. El odio y el dolor resultante lo descargaron sobre el pobre inocente. El se pregunta: “¿Por qué si mi mamá no amaba al hombre que la violó, me mato a mi, que la hubiera amado siempre y jamás me hubiera avergonzado de ella?” Aquí en el reino del amor, solo entendemos el lenguaje del amor; por eso, no comprendemos esos “argumentos” acerca del aborto; por mala conformación del feto, por violación, por dificultades económicas de los padres, por no querer más hijos, “que la familia pequeña vive mejor”, etc.

Me cuentan que ni las guerras, ni Hitler con sus cámaras de gas letal han realizado tan brutal y desmedida masacre. Con los abortos se ha privado a la humanidad de brillantes poetas, sacerdotes, médicos, filósofos, músicos, pilotos, estadistas, pintores, arquitectos, santos y santas. A mí todos me dicen que quizá hubiera sido un habilidoso cirujano o un pianista a la Mozart. Cuando nos reunamos, mami, ¡ya veras que manos tengo! Lo que mas me agrada es cuando me dicen “¡tu mamá tiene que ser muy hermosa!”

No llores mami. Confía en Dios hasta que nos volvamos a ver. ¡ah!, se me olvidaba, aunque me consumo por verte, no te des prisa en venir, pues mis hermanos te necesitan. Hazle a ellos lo que nunca pudiste hacerme a mí. Fíjate que cuando bañas a mis hermanitos o lo amamantas, no sé, me entra un poquito de añoranza de todo lo que pudo ser y no fue. Me hubiera gustado ser amamantado con la leche de tus pechos; ser acariciado por esas manos tuyas tan lindas y tan semejantes a las mías, manos de cirujano malogrado.

Quizás te preguntas donde estoy. No te preocupes, estoy en los brazos de Jesús que me amó hasta derramar su sangre por mí. En El todos encontramos la Vida.

Y termino pidiéndote un favor. No para mí, comprenderás, sino para otros niños. ¡no los maten como a mí!, si conoces a una joven que quiera abortar o a un sujeto que monta campañas a favor del aborto o un médico asesino que se burla de Hipócrates, o una enfermera que se presta a ese crimen, extiéndeles el amor de Dios, nuestro Padre. Entonces recuérdate de nosotros y dile que no mate más. Que los niños le pertenecen a Dios. Grítales a todos que tenemos derecho a vivir como ellos, y que aunque nadie nos ame tenemos derecho a vivir y amar.

¡Te espero con la boca aún sin estrenar, rebosante de besos que tengo guardados solamente para ti!

Fuente: facebook

Anuncios

Con el Tiempo


Con el tiempo…te das cuenta que casarse solo porque “ya me urge” es una clara advertencia de que tu matrimonio será un fracaso.

Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabaras no deseando volver a verla.

Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho mas que cualquier cantidad de dinero.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se vera rodeado solo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes…

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volver a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día lloraras por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionara que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo veras que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añoraras terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo…. ante una tumba…, ya no tiene ningún sentido…

Pero desafortunadamente….SOLO CON EL TIEMPO….

Y como aun es tiempo… mando muchísimos saludos a todos.. para los que ya no estamos juntos, por todos los momentos buenos y malos que nos toco vivir.. y a todos con los que ahora estoy pasando momentos geniales..


fuente: facebook

¿Cómo reconocer a un “niño genio”?

Fuente: Univision

La semana pasada un niño mexicano llamado Luis Roberto Ramírez Álvarez con tan solo 10 años ya posee la superinteligencia de Einstein. Terminó la primaria en sólo siete meses y pronto terminará la secundaria porque desea ingresar a Harvard. ¿Qué es ser un niño genio o superdotado y en qué radica la diferencia con los demás?

Roberto se está haciendo muy popular en los medios, y no es para menos: tiene un coeficiente intelectual de entre 152 y 160 puntos, equiparable con el del físico ganador de un premio Nobel, Albert Einstein.

Su padre descubrió que era un niño genio cuando lo llevó a hacerle evaluaciones que concluyeron que su coeficiente intelectual superaba al promedio.

Hay muchos casos a nivel mundial de pequeños que tienen una inteligencia superior y habilidades especiales para las matemáticas, la física o la música, aún desde temprana edad.
¿Qué son los niños superdotados?

Amparo Acereda, Doctora en Psicología y Profesora de la Universidad Ramon Llull, en España, dice que “en el niño superdotado se deben contemplar dos aspectos básicos: a nivel emocional posee una edad cronológica igual a sus compañeros, aunque a nivel intelectual es superior al resto y posee un funcionamiento mental más rápido”.

Llegar a definir claramente la superdotación es complicado, “pero partiremos de una definición simple: la superdotación es una capacidad general compuesta de una serie de aptitudes intelectuales más elevadas que en el grupo normal. Éstos cuentan con capacidades y habilidades generales altas en todas las áreas”, señala la experta.
La teoría de los tres anillos

Joseph Ranzulli, Psicólogo Educativo estadounidense que se especializó en estudiar el tema de los niños-genio, desarrolló elModelo de los Tres Anillos de la Superdotación. Para él, ésta no es una condición estructural sino coyuntural de algunas personas, en algunos momentos de su vida y bajo algunas condiciones.

Afirma que los tres ítems necesarios para definir a una persona superdotada son:

1. Una elevada habilidad intelectual, muy por encima de la media poblacional, que medida en términos de Coeficiente Intelectual, ha de ser igual o superior a una puntuación de 130.

2. Una gran implicación o compromiso con la tarea: implica la «motivación» que muestra el sujeto para abordar un problema determinado y durante un largo periodo de tiempo, sólo por el hecho de aprenderlo.

3. Una elevada creatividad: entendiéndola como la habilidad para generar respuestas a problemas, resoluciones que han de ser novedosas, alternativas, originales y de calidad.
Características de los niños-genio

Desde que son muy pequeños, pueden mostrar una serie de rasgos fácilmente detectables por la familia:

1. Suelen ser niños precoces para andar, hablar y leer.
2. Tienen una excelente memoria.
3. Muestran una insaciable curiosidad.
4. Se cuestionan, precozmente, temas abstractos como: la muerte, Dios, el tiempo, el hambre, etc.
5. Su capacidad de concentración es muy alta.
6. Prefieren el trato con adultos.
7. No aceptan la autoridad sin un razonamiento profundo.
8. Tienden a inventarse normas y juegos nuevos.
9. Tienen dificultades para relacionarse con los niños de su edad.

Estos niños suelen tener problemas de comportamiento porque se aburren y buscan otros entretenimientos, además suelen cuestionar la autoridad, los valores tradicionales o pueden resistirse a realizar actividades que ellos no consideran importantes ni relevantes.

EL SECRETO PARA SER FELIZ


El gran secreto para ser felíz, es que no existe secreto, sino una serie de pasos que tienes que seguir a través de tu vida. Muchas personas dicen que son felices por que hacen lo que les da la gana sin normas, sin tiempos, ni compromisos.

Que fácil es vivir así, pero preguntémonos y reflexionemos, si hacemos esto, ¿para qué vivimos?, para una vida larga sin esperanzas, ni beneficios, sin sentido, esperando que Dios toque el corazón de algún familiar, vecino o amigo para que te den el pan nuestro de cada día. Vivir así sólo conduce a una vida de pobreza y humillaciones. Porque solo obtendrás palabras que acentuarán tu baja autoestima.

1.- Lo primero que tienes que aceptar es que existe Dios en todos los acontecimientos de tú vida, por lo que debes darle gracias por todo lo que tienes, por los días malos y buenos.

2.- Lo segundo es quererte a tí mismo. Todos los días al levantarte debes decirte mirándote al espejo soy capaz, yo valgo, soy inteligente, soy cariñosa (o), no hay obstáculos que yo no pueda vencer. Esto se llama levantar tu autoestima.

3.- Lo siguiente que debes hacer es poner en práctica todo lo que te dices que eres. Es decir si piensas que eres tierno, expresa tú ternura, si piensas que eres inteligente, actúa como inteligente, si piensas que todo lo puedes lograr, entonces proponte metas en tu vida y lucha por cada una, hasta alcanzarlas.

4.- No envidies a nadie por lo que tienen o por lo que son. Ellos alcanzaron sus metas. Logra tú las tuyas.

5.- No guardes en tu corazón rencor hacia nadie. Deja que Dios haga justicia. Tú sólo perdona y olvida.

6.- No tomes las cosas que no te pertenecen. Sean estas materiales o espirituales porque si lo haces, en algún momento te quitaran algo de mas valor.

7.- No maltrates a nadie, porque todos tenemos derecho a ser respetados, y;

8.- Despiértate con una sonrisa, observa a tu alrededor y descubre lo bello, lo bueno que hay en las cosas y personas, piensa en lo afortunado que eres, al tener todo lo que tienes, ayuda a tu prójimo, sin pensar en recibir recompensa. Mira a las personas y descubre en ellos sus cualidades y comparte con ellos el secreto para triunfar y ser felices.


Para reflexionar un poco….

Foto: Había una vez un hombre cuyo padre era un anciano inválido. La esposa del hombre lo fastidiaba constantemente: “Estoy harta de ver a tu padre. Tendrás que elegir entre nosotros. Si prefieres al viejo, yo me iré”. El pobre esposo le pedía, implorando: “¿Qué debo hacer? Si yo no cuido a mi propio padre, ¿quién más lo hará?”   La mujer era inflexible. Después de pensar profundamente el asunto, el hombre decidió llevar a su padre a las montañas y dejarlo allí. Preparó la carreta, como si tuviera la intención de llevar de viaje a su pequeño hijo, luego le dijo a su padre: “Voy a ir a las montañas con el pequeño. ¿Por qué no vienes con nosotros? El aire te hará bien”.   Partieron los tres juntos a las montañas. Sin tener idea de lo que le aguardaba, el anciano charlaba con su nieto y compartía la alegría del viaje con él. Al final llegaron a un bosque solitario. El hombre extendió unas mantas en el suelo, acostó al padre, y puso algo de comida y agua a su lado. “Quédate acostado aquí, padre”, dijo, “mientras nosotros vamos a cortar un poco de leña”.   Sin darse cuenta de lo que le había sucedido, el pobre anciano abuelo quedó abandonado en el desconcierto.   Pero cuando pasaron varias horas sin que nadie viniera a buscarlo, captó la razón de por qué había sido abandonado. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero en vano. ¿Qué podía hacer un desdichado viejo?   Mientras tanto, su hijo y su nieto estaban regresando al pueblo, dejando que el viejo tuviera su encuentro final con el destino. “¿Por qué dejamos a mi Abuelo en ese lugar solitario?” preguntó el niño. “¿No vamos a volver a buscarlo?” El hombre respondió: “Se ha hecho viejo. Ahora lo vamos a dejar allí”. Esta respuesta no satisfizo al inocente niño. “¿Pero por qué?” preguntó, luego exclamó: “¡Quiero a mi Abuelo!” Su padre insistió: “Está demasiado viejo, te digo. . .Tiene que quedarse allí”.   Pero finalmente el niño lo hizo entrar en razón con estas palabras: “Muy bien, cuando yo sea grande, tú estarás viejo y enfermizo como mi Abuelo. Cuando llegue ese momento, ¿debo dejarte en las montañas como tú dejaste a mi Abuelo?”.   Dándose cuenta del gran pecado que había cometido, el hombre regresó llorando. Encontrando a su padre en donde lo había dejado, cayó a sus pies. El anciano acarició la cabeza de su hijo. Diciendo: “No llores, hijo. Yo no abandoné a mi padre en las montañas, de modo que por qué haría Dios que tú me abandones a mí aquí?”.

Había una vez un hombre cuyo padre era un anciano inválido. La esposa del hombre lo fastidiaba constantemente: “Estoy harta de ver a tu padre. Tendrás que elegir entre nosotros. Si prefieres al viejo, yo me iré”. El pobre esposo le pedía, implorando: “¿Qué debo hacer? Si yo no cuido a mi propio padre, ¿quién más lo hará?”

La mujer era inflexible. Después de pensar profundamente el asunto, el hombre decidió llevar a su padre a las montañas y dejarlo allí. Preparó la carreta, como si tuviera la intención de llevar de viaje a su pequeño hijo, luego le dijo a su padre: “Voy a ir a las montañas con el pequeño. ¿Por qué no vienes con nosotros? El aire te hará bien”.

Partieron los tres juntos a las montañas. Sin tener idea de lo que le aguardaba, el anciano charlaba con su nieto y compartía la alegría del viaje con él. Al final llegaron a un bosque solitario. El hombre extendió unas mantas en el suelo, acostó al padre, y puso algo de comida y agua a su lado. “Quédate acostado aquí, padre”, dijo, “mientras nosotros vamos a cortar un poco de leña”.

Sin darse cuenta de lo que le había sucedido, el pobre anciano abuelo quedó abandonado en el desconcierto.

Pero cuando pasaron varias horas sin que nadie viniera a buscarlo, captó la razón de por qué había sido abandonado. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero en vano. ¿Qué podía hacer un desdichado viejo?

Mientras tanto, su hijo y su nieto estaban regresando al pueblo, dejando que el viejo tuviera su encuentro final con el destino. “¿Por qué dejamos a mi Abuelo en ese lugar solitario?” preguntó el niño. “¿No vamos a volver a buscarlo?” El hombre respondió: “Se ha hecho viejo. Ahora lo vamos a dejar allí”. Esta respuesta no satisfizo al inocente niño. “¿Pero por qué?” preguntó, luego exclamó: “¡Quiero a mi Abuelo!” Su padre insistió: “Está demasiado viejo, te digo. . .Tiene que quedarse allí”.

Pero finalmente el niño lo hizo entrar en razón con estas palabras: “Muy bien, cuando yo sea grande, tú estarás viejo y enfermizo como mi Abuelo. Cuando llegue ese momento, ¿debo dejarte en las montañas como tú dejaste a mi Abuelo?”.

Dándose cuenta del gran pecado que había cometido, el hombre regresó llorando. Encontrando a su padre en donde lo había dejado, cayó a sus pies. El anciano acarició la cabeza de su hijo. Diciendo: “No llores, hijo. Yo no abandoné a mi padre en las montañas, de modo que por qué haría Dios que tú me abandones a mí aquí?”.

El duelo: enfrentar la enfermedad, la muerte y otras pérdidas


¿Qué es el duelo?

El duelo es una respuesta normal y saludable a una pérdida. Describe las emociones que siente cuando pierde a alguien o algo importante para usted. Las personas necesitan hacer el duelo por muchos motives diferentes, incluidos los siguientes:
La muerte de un ser querido, incluidas las mascotas.
El divorcio o cambios en las relaciones, incluidas las amistades.
Cambios en su salud o en la salud de un ser querido.
Pérdida de un trabajo o cambios en la estabilidad financiera.
Cambios en la forma de vida, como los que ocurren durante la jubilación o cuando se muda a un lugar nuevo.
¿Cuáles son las etapas del duelo?

Cuando se habla de de las etapas del duelo, en la mayoría de las oportunidades se hace referencia a las 5 etapas del duelo identificadas por Elisabeth Kübler-Ross. Kübler-Ross era una psiquiatra que estudió cómo las personas a las que se les había diagnosticado una enfermedad terminal hacían el duelo por la pérdida de la salud. Ella identificó las siguientes 5 etapas del duelo:
Negación: “Esto no está sucediendo. No a mí”.
Ira: “¿Por qué está sucediendo? ¿Quién tiene la culpa?”.
Negociación: “Haré un cambio en mi vida solo si eso significa que esto no me sucederá”.
Depresión: “Ya no me importa”.
Aceptación: “Estoy en paz con lo que está sucediendo”.

Todos estos sentimientos son normales. Sin embargo, no todas las personas que están atravesando un duelo experimentan todas estas emociones. Y no todas las personas experimentan estas emociones en el mismo orden. También es común volver a pasar por alguna de estas etapas más de una vez. El duelo puede incluir muchas otras emociones e, incluso, síntomas físicos.
¿Cuáles son los síntomas del duelo?

El duelo puede incluir tanto síntomas físicos como emocionales. Existe una gran superposición con los síntomas de la depresión. Por ejemplo, los síntomas emocionales podrían incluir los siguientes:
Ira.
Ansiedad y ataques de pánico.
Culpa.
Negociación.
Confusión.
Negación.
Desorganización.
Miedo.
Culpa.
Irritabilidad.
Soledad.
Aturdimiento.
Tristeza.
Shock.

Los síntomas físicos del duelo incluyen los siguientes:
Episodios de llanto.
Diarrea.
Mareos.
Latidos cardíacos rápidos.
Sentir que tiene un bulto en la garganta.
Alucinaciones (p. ej., ver imágenes de la persona fallecida).
Dolores de cabeza.
Hiperventilación.
Náuseas.
Falta de apetito.
Inquietud.
Falta de aire.
Problemas para dormir.
Opresión en el pecho.
Cansancio.
Pérdida o aumento de peso.
¿Cómo manejo una pérdida?

No hay una forma “adecuada” de hacer el duelo. Cada persona es diferente. Tómese un tiempo para experimentar su pérdida a su manera, pero recuerde cuidarse:
Hable de cómo se siente con otras personas.
Intente mantenerse al día con sus tareas diarias, así no se siente abrumado.
Duerma bastante, siga una dieta bien equilibrada y haga ejercicio en forma regular.
Evite el alcohol. El alcohol puede hacerlo sentir más deprimido.
Vuelva a su rutina normal tan pronto como pueda.
Evite tomar decisiones importantes de inmediato.
Permítase llorar, sentirse aturdido, enojarse o sentirse del modo que se siente.
Pida ayuda si la necesita.
¿Cuánto dura el duelo?

Probablemente comenzará a sentirse mejor dentro de las 6 a 8 semanas. El proceso completo puede durar entre 6 meses y 4 años. Si siente que tiene problemas para manejar sus emociones, pida ayuda. Entre las personas que pueden ayudarlo se incluyen los amigos, la familia, un religioso, un consejero o terapeuta, los grupos de apoyo y su médico de familia.
¿Cómo distingo la diferencia entre el duelo normal y la depresión?

Los síntomas del duelo y los síntomas de la depresión son bastante similares. Si bien es normal para usted sentirse triste después de una pérdida, los sentimientos asociados con el duelo deberían ser temporales. Si no comienza a sentirse mejor con el transcurso del tiempo, si sus sentimientos comienzan a perturbar su vida diaria o si está comenzando a pensar en hacerse daño o en hacer daño a otras personas, hable con su médico de familia. Estos pueden ser signos de depresión. Su médico de familia puede ayudarlo a tratar la depresión, de modo que pueda comenzar a sentirse mejor.
¿Cómo sé que estoy comenzando a sentirme mejor?

Es posible que comience a sentirse mejor de a poco. Por ejemplo, es posible que se dé cuenta de que es un poco más fácil levantarse por la mañana o quizá tenga pequeñas ráfagas de energía. Este es el momento en el que comienza a reorganizar su vida en torno a su pérdida o sin su ser querido. Durante este tiempo, es posible que sienta que está atravesando una serie de altibajos. Es posible que se sienta mejor un día, pero peor al día siguiente. Esto es normal.

A la larga, comenzará a reinvertir en otras relaciones y actividades. Durante este tiempo, es normal que se sienta culpable o desleal hacia su ser querido, porque está avanzando hacia nuevas relaciones. También es normal revivir algunos de sus sentimientos de duelo durante los cumpleaños, los aniversarios, las fiestas y otras épocas especiales.

fuente: http://familydoctor.org/familydoctor/es.html

Espiritualidad y salud


¿Qué es espiritualidad?

Espiritualidad es la forma como usted encuentra significado, esperanza, alivio y paz interior en su vida. Muchas personas encuentran espiritualidad a través de la religión. Otras la encuentran a través de la música, el arte o de una conexión con la naturaleza. Otros la encuentran en sus valores y principios.

¿Cómo se relaciona la espiritualidad con la salud?

Nadie sabe con seguridad. Sin embargo, parecer ser que el cuerpo, la mente y el espíritu están conectados. La salud de cualquiera de estos elementos parece afectar la salud de los demás.

Algunas investigaciones muestran que cosas como las creencias positivas, el alivio y la fuerza que da la religión, meditación y el rezo pueden contribuir a la curación y a un sentido de bienestar. Mejorar su salud espiritual puede que no le cure una enfermedad, pero le ayudará a sentirse mejor, a prevenir algunos problemas de salud y también le ayudará a afrontar la enfermedad y la muerte.

¿Cómo puedo mejorar mi salud espiritual?

Si usted desea mejorar su salud espiritual es posible que usted quiera intentar las siguientes ideas. Recuerde sin embargo que todo mundo es diferente, por lo tanto, lo que funciona para unos puede que no funcione para usted. Haga algo que sea cómodo para usted.

Identifique las cosas en su vida que le dan un sentido de paz interior, alivio, fuerza, amor y conexión.
Todos los días haga tiempo para hacer las cosas que lo ayudan espiritualmente. Estas pueden incluir el servicio comunitario o de voluntariado, rezar, meditar, cantar canciones devocionales, leer libros que lo inspiren, tomar caminatas en la naturaleza, tener tiempo a solas para pensar, hacer yoga, jugar algún deporte o ir a algún servicio religioso.

¿Porqué mi médico necesita saber acerca de mis creencias espirituales?

Si a usted le están tratando alguna enfermedad es importante para su médico saber cómo su espiritualidad puede estar afectando sus sentimientos y pensamientos acerca de su situación médica. Si usted cree que sus creencias espirituales están afectando las decisiones de su cuidado de salud o su capacidad para seguir las recomendaciones de su médico hable con él.

Si usted tiene creencias espirituales, inquietudes o preocupaciones que le estén ocasionando estrés hable con su médico. Su médico querrá ayudarlo. Si su médico no lo puede ayudar con estos asuntos, él o ella puede ser que pueda sugerirle hablar con alguien más que sí pueda.


A %d blogueros les gusta esto: